Experiencias exitosas de inversionistas mexicanos al registrar empresas en China

Amigos inversores, especialmente aquellos que, como muchos de mis clientes mexicanos, están mirando hacia el Este con ojos de oportunidad. Permítanme contarles que, después de 12 años asesorando a empresas extranjeras en Jiaxi Finanzas e Impuestos, y con 14 años de experiencia en el intrincado mundo de los registros empresariales en China, he visto de todo. Pero hay algo especial en los inversionistas mexicanos: su calidez humana, su resiliencia y, sobre todo, su hambre de conquistar mercados. Establecerse en China no es solo un trámite burocrático; es una aventura que, bien llevada, puede transformar su negocio. Este artículo no es un manual frío, sino una conversación entre colegas, donde compartiré experiencias reales, anécdotas y los secretos mejor guardados para que su registro empresarial en China no solo sea exitoso, sino también un proceso que recuerden con una sonrisa, no con dolor de cabeza.

Elegir la estructura adecuada

El primer gran dilema que enfrenta cualquier inversionista mexicano es decidir qué tipo de entidad legal registrar. No es lo mismo una Oficina de Representación (RO) que una Empresa 100% de Capital Extranjero (WFOE). Recuerdo a Don Alejandro, un empresario de Guadalajara que quería probar el mercado con su línea de tequila artesanal. Al principio, se inclinó por una RO por ser más rápida y barata. Sin embargo, le expliqué con cariño pero con firmeza: "Don Alejandro, una RO no puede facturar ni generar ingresos directos. Solo sirve para hacer investigación de mercado". Al final, optó por una WFOE de servicio, lo que le permitió importar muestras, contratar personal local y, eventualmente, vender. En mi experiencia, más del 70% de los mexicanos con los que he trabajado terminan eligiendo la WFOE, porque les da la flexibilidad operativa que necesitan. Además, está la opción de la Joint Venture (JV), que algunos eligen para tener un socio local que conozca el terreno. Pero aquí va mi consejo de viejo lobo: si pueden, vayan solos. Las JV pueden ser complicadas si no hay una química empresarial muy sólida; he visto casos donde el desacuerdo en la gestión frena todo el crecimiento.

Otro aspecto es la capitalización. Muchos mexicanos subestiman el capital mínimo requerido, que varía según la industria y la ciudad. Por ejemplo, en Shanghái, para una WFOE de consultoría, el capital puede ser de unos 140,000 RMB (unos 20,000 USD), pero en ciudades de segundo nivel es más flexible. Lo que muchos no saben es que desde la nueva Ley de Inversiones de 2020, no es necesario desembolsar todo el capital al inicio; se puede hacer en un plazo de 3 a 5 años. Esto es un alivio para el flujo de caja. Les recomiendo no inflar el capital solo para aparentar; pongan lo necesario para operar los primeros 12 meses. Los reguladores chinos son cada vez más inteligentes y no les gustan los números inflados. Un cliente de Monterrey puso 1 millón de RMB en su empresa de logística y luego no podía justificar el gasto con los ingresos reales, lo que generó una auditoría fiscal. Tengan cuidado con eso.

Finalmente, la ubicación del registro es clave. No es lo mismo registrar en una zona franca (como Qianhai en Shenzhen o la zona piloto de libre comercio de Shanghái) que en un distrito normal. Las zonas francas ofrecen beneficios fiscales, como la reducción del Impuesto de Sociedades al 15% durante los primeros años, y procesos aduaneros más ágiles para importar y exportar. Para un empresario mexicano que quiere traer aguacates, chiles o incluso productos textiles, esto es oro puro. Por otro lado, si su negocio es de servicios locales, una zona normal puede ser más barata en alquileres. La clave está en alinear la estructura legal con el modelo de negocio. No se dejen llevar solo por el precio del registro; piensen en el largo plazo. Como siempre les digo: "Un registro bien pensado hoy, evita cinco problemas mañana".

Idioma y traducción cultural

Uno de los errores más comunes que veo entre los inversionistas mexicanos es pensar que el inglés es suficiente para todo el proceso. ¡Claro que no! El registro de una empresa en China implica presentar documentos en chino mandarín, desde el contrato social hasta los estatutos. Y no es solo traducir palabra por palabra; es entender el contexto legal y cultural. Recuerdo a un cliente de la Ciudad de México, el Sr. Carlos, que tenía una empresa de tecnología. Llevó sus documentos traducidos por Google Translate, y la oficina de registro los rechazó de plano porque "sociedad de responsabilidad limitada" estaba mal traducido. Perdimos tres semanas corrigiendo eso. Por eso, siempre insisto en que contraten a un traductor jurado (notario público) con experiencia en documentos comerciales. En Jiaxi, trabajamos con traductores chinos que saben de leyes, y eso nos ha salvado de muchos dolores de cabeza.

Pero el idioma no es solo un tema de palabras; es un tema de comunicación. Cuando hablo con mis clientes mexicanos, noto que a menudo son muy directos, algo que en la cultura china puede percibirse como agresivo si no se maneja con tacto. Por ejemplo, al negociar el contrato de alquiler para la oficina registrada, un empresario mexicano dijo: "Esto es caro, redúzcanlo o me voy". El agente inmobiliario chino se sintió ofendido y la negociación se estancó. Le sugerí que usara un enfoque más suave: "Entiendo que el precio es el del mercado, pero si consideran un descuento por pago anual, podríamos cerrar hoy". Funcionó. La clave está en construir "guanxi" (relaciones). No es un cliché; es real. Tomar té, sonreír aunque no entiendas todo, y mostrar respeto por la jerarquía puede abrir puertas que ni el mejor abogado puede abrir.

Además, está el tema de la documentación notarial y apostilla. Los inversionistas mexicanos deben apostillar sus documentos corporativos (poderes, actas constitutivas) en México antes de presentarlos en China. Esto es un proceso burocrático que puede tomar de 2 a 4 semanas. Y ojo, la apostilla debe estar en español y traducida al chino. Una vez tuve un cliente que trajo sus documentos apostillados pero sin la traducción oficial al chino. La oficina de registro local, en Cantón, rechazó el paquete. Tuvimos que enviarlo a un servicio de traducción certificada en Pekín, lo que retrasó todo un mes. Mi recomendación: gestionen todo con al menos dos meses de anticipación y usen servicios de mensajería rápidos (como DHL) para evitar pérdidas. Y si pueden, digitalicen todo antes de enviar, porque los sistemas chinos cada vez aceptan más plataformas en línea.

Capital de registro y financiamiento

El capital de registro es un tema que genera muchas dudas y, a veces, ansiedad. La normativa china actual permite que el capital de registro no se tenga que pagar totalmente al momento de constituir la empresa. Pueden comprometerse a pagarlo en un plazo de 3 a 5 años, dependiendo de la ciudad y la zona industrial. Esto es una gran ventaja para los inversionistas mexicanos, especialmente para startups o pymes que no tienen un flujo de caja masivo. Sin embargo, he visto a muchos caer en la tentación de fijar un capital muy alto solo para causar buena impresión ante socios o bancos. Les cuento el caso de un emprendedor de Puebla que fabricaba muebles de diseño. Puso un capital de 500,000 dólares porque pensó que así su empresa sería más "seria". Error. Cuando comenzó a operar, la autoridad tributaria local le pidió justificar la fuente de esos fondos, y como no pudo demostrar que los había ingresado de manera lícita, lo multaron.

La clave es encontrar el punto justo. El capital de registro debe reflejar sus necesidades operativas reales: salarios para un año, alquiler, gastos de marketing y costos de importación si aplica. No más. Además, consideren que el capital se puede usar para gastos operativos una vez que la empresa esté registrada y tengan una cuenta bancaria corporativa. Esto incluye pagar rentas, sueldos y servicios. Así que no es dinero que esté atrapado; es un fondo de trabajo. Desde Jiaxi, siempre hacemos un análisis de flujo de caja proyectado para ayudar a determinar el monto exacto. Un consejo práctico: si su modelo de negocio requiere una licencia de importación/exportación (como en la mayoría de empresas de manufactura o comercio), necesitarán un capital mínimo de 500,000 RMB (unos 70,000 USD) para calificar. Eso es un estándar en muchas ciudades.

Otro aspecto importante es el tema del financiamiento inicial. Muchos empresarios mexicanos llegan con la idea de que los bancos chinos les prestarán dinero desde el día uno. No es así. Los bancos chinos suelen exigir un historial crediticio local (al menos 6 meses de operaciones) y garantías colaterales. Por eso, mi consejo es que los fondos iniciales vengan de sus propios ahorros o de inversionistas ángel de su país. Después del primer año, si tienen una facturación estable y contratos sólidos, pueden solicitar una línea de crédito. Un cliente de Tijuana que fabricaba componentes electrónicos me dijo: "Profe Liu, en México pedir un préstamo es un martirio, pero aquí es peor". Le expliqué que en China, el sistema bancario es más conservador y que la clave está en demostrar ingresos reales a través de la facturación fiscal. Una vez que lo logró, obtuvo un préstamo para expandir su fábrica en Shenzhen. Paciencia y planificación, esa es la receta.

Trámites fiscales y contables

El sistema tributario chino es complejo, pero no es imposible de manejar si se cuenta con el apoyo adecuado. Para un inversionista mexicano, lo primero que debe saber es que en China existen varios impuestos: el Impuesto de Sociedades (ISR) que es del 25% (con reducciones para pequeñas empresas innovadoras), el IVA que varía según el rubro (generalmente 13% para bienes y 6% para servicios), y un Impuesto al Consumo para ciertos productos. Muchos se asustan al principio, pero les digo que con una buena planificación fiscal, se pueden optimizar las cargas. Por ejemplo, en zonas especiales como la de Shenzhen, las empresas de software o tecnología pueden pagar solo el 15% de ISR durante los primeros años. Recuerdo a un cliente mexicano que desarrollaba apps de logística; gracias a este beneficio, ahorró unos 200,000 RMB en dos años.

La contabilidad en China debe llevarse en chino, con normas locales (GAAP chinos). No vale mandar los números a su contador en México y esperar que él prepare todo. Aquí en Jiaxi, tenemos un equipo bilingüe que se encarga de la contabilidad mensual y la declaración trimestral. Les recomiendo a mis paisanos mexicanos que no intenten hacer esto por su cuenta ni con aplicaciones traductoras. El sistema fiscal chino, conocido como Tax Cloud (Jinshu), es muy digitalizado y cualquier error en la facturación () puede generar sanciones. Una vez, un cliente de Hermosillo emitió una factura con un monto incorrecto (por un decimal mal puesto) y la autoridad tributaria lo multó con 5,000 RMB. No es mucho dinero, pero el tiempo que perdimos resolviendo el problema fue frustrante. Por eso, la tercerización de la contabilidad no es un lujo, es una necesidad.

Además, no olviden el tema de la seguridad social (maantián). Cuando contraten a su primer empleado local, deberán inscribirlo en el sistema de seguridad social, que incluye pensión, seguro médico y seguro de desempleo. El costo total (empleador + empleado) puede ser entre el 30% y el 40% del salario bruto del empleado. Esto es un choque cultural para muchos mexicanos, donde la seguridad social es más baja. Pero es obligatorio, y si no lo hacen, las multas pueden ser retroactivas. Un empresario de la Ciudad de México pensó que podía pagar a su asistente en efectivo sin registrarla, y a los 8 meses la inspección laboral lo descubrió. Le impusieron una multa de 40,000 RMB y tuvo que pagar los atrasos. Mi consejo: desde el día uno, tengan todo en orden. Contraten a un agente de seguros (o usen los servicios de Jiaxi para el payroll) y asegúrense de que sus empleados estén cubiertos. Es más barato prevenir que curar.

Visa y residencia para directores

Uno de los pasos más críticos y a veces más lentos es obtener la visa de trabajo (categoría Z) y el permiso de residencia para los directores mexicanos. El proceso comienza con la notificación de permiso de trabajo que se obtiene a través del Buró de Recursos Humanos local. Luego, se solicita la visa en el consulado chino en México, y después, al llegar a China, se convierte en el permiso de residencia. Parece sencillo en teoría, pero en la práctica, he visto retrasos por documentos faltantes. Recuerdo al dueño de una empresa de agroexportación de Sinaloa. Trajo su carta de oferta de empleo, pero el consulado le pidió un certificado de antecedentes penales apostillado y traducido al chino. No lo tenía, y perdió 3 semanas. Tuvimos que pedirle a su esposa que lo gestionara desde México y lo enviara por DHL urgente. Lección aprendida: preparen todos los documentos con un mes de antelación, incluyendo títulos universitarios (certificados) y cartas de experiencia laboral.

Otro detalle cultural: la autoridad de inmigración china valora la estabilidad. Por eso, si el director mexicano tiene una empresa ya registrada y en operación, el proceso suele ser más fluido. También ayuda tener un contrato de arrendamiento de oficina vigente (al menos un año) y un plan de negocio claro. En algunas ciudades como Cantón o Shenzhen, los funcionarios son más estrictos con el tiempo de residencia. Una vez, un cliente intentó solicitar una visa de un año, pero solo le dieron 6 meses porque su empresa no había presentado la declaración de impuestos del trimestre anterior. Fue un error de novato. Desde entonces, en Jiaxi, siempre verificamos que la empresa esté al corriente con sus obligaciones fiscales antes de iniciar cualquier trámite de visa.

Finalmente, no olviden el tema del seguro médico privado. Aunque el permiso de residencia incluye seguro médico público, la cobertura es limitada en hospitales internacionales. Para un ejecutivo mexicano que no habla chino, recomiendo contratar un seguro médico privado (como el de Cigna o AXA) desde el inicio. Un cliente de Querétaro se enfermó de apendicitis y fue a un hospital público; la atención fue rápida, pero no había personal que hablara inglés, y la comunicación fue un caos. Después de eso, contrató un seguro internacional y todo fue más tranquilo. Invertir en un buen seguro no es un gasto, es una inversión en su tranquilidad y productividad. Y si planean traer a su familia (cónyuge e hijos), también necesitarán visas de residencia para ellos, que son más sencillas de obtener una vez que el director tiene su permiso.

Casos reales de éxito y lecciones aprendidas

Permítanme compartirles dos casos que ilustran bien el camino del inversionista mexicano en China. El primero es el de Don Roberto, un empresario de León, Guanajuato, que fabricaba botas de cuero de alta calidad. Al llegar a China, pensó que podría venderlas directamente a minoristas, pero rápidamente se dio cuenta de que necesitaba una estructura legal para importar y distribuir. Registró una WFOE en Shanghái con un capital de 300,000 RMB. Al principio, la burocracia le pareció un laberinto: la traducción de sus patentes, la autorización sanitaria para el cuero, y el registro de marca en China (un proceso que tomó 8 meses). Sin embargo, con la ayuda de un agente local de aduanas y un contador de Jiaxi, logró estabilizar su negocio en 18 meses. Hoy, sus botas se venden en 30 tiendas departamentales en China. La lección: Paciencia y buena asesoría local. Don Roberto solía decirme: "Profe Liu, en México todo es más rápido pero menos organizado; aquí es más lento pero cuando funciona, funciona bien".

El segundo caso es el de Doña Mariana, una arquitecta de la Ciudad de México que quería abrir un estudio de diseño sustentable en Shenzhen. Ella eligió la zona franca de Qianhai por los beneficios fiscales. Su proceso de registro fue más rápido (12 días hábiles) gracias a la plataforma digital de Qianhai. El desafío fue la contratación de personal local. Mariana quería un equipo multidisciplinario, pero los candidatos locales pedían salarios altos y beneficios adicionales. Con mi ayuda, ajustó su presupuesto y ofreció un paquete competitivo que incluía bonos por proyectos. Al final, contrató a tres diseñadores chinos y un asistente administrativo mexicano (con visa). Su empresa hoy tiene contratos con desarrolladores locales. Lo que aprendimos de su experiencia es que invertir en talento local es la clave del éxito. No tengan miedo de pagar salarios por encima del mercado si el candidato es bueno; la rotación de personal es cara y costosa.

Una anécdota personal: cuando empecé en este rubro hace 14 años, tuve un cliente mexicano que quería registrar una empresa de servicios de traducción. Me dijo: "Profe, yo ya tengo los clientes, solo quiero la empresa para emitir facturas". Le advertí que sin una oficina física y sin capital suficiente, el registro sería rechazado. No me hizo caso, contrató a un agente barato en línea, y al final su solicitud fue denegada dos veces. Perdió tiempo y dinero. Al final, vino a Jiaxi y lo resolvimos en 45 días. La moraleja: no confundan ahorrar hoy con pagar caro mañana. Invertir en un proceso de registro bien hecho desde el principio les ahorrará costos emocionales y financieros. Cada vez que veo a un empresario mexicano decidido, recuerdo que el éxito en China no es solo cuestión de dinero, sino de entender el ecosistema local y rodearse de profesionales que hablen su idioma y entiendan su cultura.

Red de contactos y socios locales

Nadie triunfa solo en China, y los inversionistas mexicanos lo aprenden rápido. La construcción de una red de contactos (guanxi) no es opcional, es esencial. Desde el momento en que deciden registrar su empresa, deben empezar a conectar con agentes inmobiliarios, abogados, contadores y, sobre todo, con cámaras de comercio. La Cámara de Comercio Mexicana en China (MexCham) es un recurso invaluable. Ofrecen eventos de networking, asesoría legal básica y, lo más importante, la oportunidad de conocer a otros empresarios mexicanos que ya han pasado por el proceso. Recuerdo que en un evento de MexCham en Pekín, conocí a un inversionista de Jalisco que fabricaba muebles rústicos. Intercambiamos tarjetas, y meses después, cuando necesitó un proveedor de logística, lo conecté con una empresa china que colaboraba con Jiaxi. Eso es el guanxi en acción: intercambio de valor mutuo.

Además, no subestimen el poder de las plataformas digitales como WeChat. En China, WeChat no es solo una app de mensajería; es un ecosistema de negocios. Pueden unirse a grupos de inversión extranjera (ejemplo: "Inversores México-China"), donde se comparten ofertas de servicios, dudas legales y hasta contactos para alquiler de oficinas. Un cliente de Cancún me dijo que encontró a su socio local para distribución de productos de playa a través de un grupo de WeChat. Eso sí, tengan cuidado con las estafas; siempre verifiquen la identidad de las personas antes de compartir información financiera. Mi recomendación es que busquen grupos oficiales de cámaras de comercio o de incubadoras de startups. Y si pueden, asistan a ferias comerciales como la Feria de Cantón (Canton Fair) en persona. Allí, en medio de miles de expositores, se forjan las alianzas más sólidas.

Finalmente, quiero hablar de la importancia de mentores locales. En China, existe la figura del "mentor empresarial" que es común en los parques tecnológicos. Si el inversionista mexicano registra su empresa en una zona de incubación (como en Hangzhou o Suzhou), a menudo le asignan un mentor que lo guía en los primeros 12 meses para evitar errores típicos. Un cliente de Oaxaca, que fabricaba artesanías de barro, se benefició de esto. Su mentor local le enseñó a fijar precios para el mercado chino (donde la percepción de valor es diferente) y a negociar con los grandes distribuidores. Gracias a eso, su empresa creció un 40% en el primer año. Así que, no sean tímidos; pregunten, pidan ayuda y construyan puentes. En China, la humildad y la disposición a aprender son muy valoradas. Y recuerden, una sonrisa sincera y un "xie xie" (gracias) bien pronunciado puede abrir más puertas que un contrato de mil páginas.

Consideraciones sobre propiedad intelectual

Un tema que a menudo los inversionistas mexicanos descuidan es la protección de la propiedad intelectual (PI). China ha mejorado mucho en este ámbito, pero sigue siendo un tema sensible. Muchos empresarios llegan con su marca, su diseño o su patente, y no los registran en China hasta después de haber empezado a operar. Gran error. En China, el sistema es "first to file" (primero en registrar), no "first to use". Es decir, si alguien más registra su marca antes que usted, puede perder los derechos. Recuerdo a un cliente de Guadalajara que vendía ropa deportiva. Su marca "AztecaFit" no la registró en China, y un pequeño taller local la registró a su nombre. Cuando intentó expandirse, el taller le exigió una compensación de 50,000 RMB por usar la marca. Tuvimos que negociar un acuerdo, pero fue un dolor de cabeza. Ahora, siempre les digo: "Registren su marca y su logotipo en la Oficina Nacional de Propiedad Intelectual de China (CNIPA) antes de firmar cualquier contrato". El proceso toma de 8 a 12 meses, pero vale la pena.

No solo las marcas, también los diseños industriales y las patentes necesitan protección. Si su negocio involucra tecnología, un diseño original o un proceso de fabricación único, no lo compartan con potenciales socios locales sin un acuerdo de confidencialidad (NDA) firmado. He visto casos donde un empresario mexicano mostró su prototipo a un fabricante chino sin protección, y el fabricante lo reprodujo sin autorización. La ley china protege, pero el proceso legal puede ser largo y costoso. Por eso, en Jiaxi, recomendamos hacer un registro de patente de invención o de modelo de utilidad (según el caso) antes de cualquier negociación. Además, es útil contratar a un abogado de PI local que conozca el sistema. Un consejo práctico: no olviden registrar también el nombre de dominio chino y las cuentas en plataformas como Taobao y WeChat, porque estos activos digitales son parte de su PI.

Finalmente, quiero mencionar la protección de secretos comerciales. En China, la ley de competencia desleal protege los secretos comerciales, pero la prueba recae en el demandante. Por eso, es esencial que tengan políticas internas claras: contratos laborales con cláusulas de confidencialidad, NDAs con proveedores, y controles de acceso a datos. Un cliente de Puebla que fabricaba salsas picantes tuvo un problema: su receta original fue copiada por un empleado que se fue a trabajar a un competidor. Afortunadamente, tenía un acuerdo de confidencialidad firmado y pudo demandar. El tribunal le dio la razón, pero el proceso de 6 meses le costó unos 30,000 RMB en honorarios legales. La lección: la prevención es más barata que la cura. Inviertan en un buen sistema de gestión de documentos y eduquen a su equipo sobre la importancia de la PI. En China, el respeto por la propiedad intelectual está creciendo, pero la responsabilidad final es del titular. No dejen su activo más valioso al azar.

Conclusión y reflexión final

Amigos, después de recorrer estos aspectos clave, quiero que se lleven un mensaje claro: registrar una empresa en China siendo mexicano no es un sueño inalcanzable, sino un proceso que requiere planificación, paciencia y, sobre todo, la decisión de rodearse de los expertos adecuados. Hemos hablado de elegir la estructura correcta, dominar el idioma y la cultura, optimizar el capital, navegar el sistema fiscal, obtener visas, aprender de casos reales, construir redes y proteger la propiedad intelectual. Cada uno de estos puntos es un escalón en la escalera del éxito. Pero lo más importante es que no pierdan su esencia. Los empresarios mexicanos tienen una cualidad única: la capacidad de adaptarse y de encontrar soluciones creativas. En China, esa creatividad es muy valorada. No tengan miedo de preguntar, de equivocarse (dentro de lo razonable) y de volver a intentarlo.

Mirando hacia adelante, creo que el futuro de la inversión mexicana en China es brillante. Con la creciente integración de la economía global y la apertura de nuevos sectores (como la inteligencia artificial, la energía verde y la salud), las oportunidades son infinitas. Ya no es solo el "Made in China" barato, sino el "Innovado en China" lo que atrae. Los inversionistas mexicanos que ya están aquí están demostrando que se puede competir con calidad, diseño y autenticidad. Mi consejo final: no vengan solo a vender; vengan a aprender. Observen cómo trabajan los chinos, cómo negocian, cómo usan la tecnología. Esa experiencia transformará su visión empresarial y, quizzás, cuando regresen a México, aplicarán esas lecciones para crecer aún más. El puente entre México y China no solo es comercial; es cultural y humano. Y ustedes, como pioneros, están construyendo ese puente ladrillo a ladrillo.

En Jiaxi Finanzas e Impuestos, hemos tenido el privilegio de acompañar a decenas de empresarios mexicanos en este viaje. Cada caso es único, pero todos comparten un hilo común: la determinación de triunfar. Si están considerando dar el paso, los invito a que nos contacten. No solo les ofrecemos servicios profesionales de registro, contabilidad y fiscalidad; les ofrecemos una mano amiga que entiende sus desafíos y celebra sus logros. Porque al final, el éxito no es solo un número en el balance, sino la satisfacción de saber que, con esfuerzo y buena asesoría, cualquier sueño empresarial puede hacerse realidad en el país del dragón. ¡Ánimo y a por ello!

Desde la perspectiva de Jiaxi Finanzas e Impuestos, creemos que el éxito de un inversionista mexicano en China no depende solo de los trámites burocráticos, sino de la capacidad de integrar la cultura local con una estrategia empresarial sólida. Hemos observado que aquellos que más rápido se adaptan a las normas locales, que invierten en relaciones genuinas y que protegen su propiedad intelectual desde el inicio, son los que logran un crecimiento sostenible. Nuestra recomendación es que no vean el registro como un gasto, sino como una inversión en el futuro de su negocio. Con el apoyo de un equipo multidisciplinario que hable español y entienda las particularidades del mercado chino, el camino se vuelve mucho más llano. Estamos comprometidos a seguir siendo ese puente de confianza para la comunidad mexicana en China, y confiamos en que, con la experiencia acumulada, podemos ayudar a más inversionistas a convertir sus sueños en realidades concretas.

Experiencias exitosas de inversionistas mexicanos al registrar empresas en China